Cuando hablamos de reducir el coste final de un proyecto de construcción, mucha gente piensa sólo en el hormigón, el acero y el acabado. Pero hay un punto que a menudo se “pasa por alto” en el presupuesto, y que puede pesar mucho en el resultado: la elección de los sistemas de encofrado y apuntalamiento.
Para elegir el sistema adecuado, no basta con fijarse sólo en el precio del equipo. Hay que tener en cuenta el proyecto, el calendario y la productividad, porque estos factores influyen directamente en el tiempo de ejecución de la estructura y, en consecuencia, en el coste total de la obra.
El equipamiento puede ser una pequeña porción, pero el impacto es grande
Según la Comunidad de la Construcción de la ABCP (citada en el artículo), los encofrados y apuntalamientos representan, por término medio, menos de 10% del coste total aproximado de la estructura. En otras palabras: el equipo en sí puede no parecer el “gran malo” del presupuesto.
El punto clave es otro: el sistema de encofrado, apuntalamiento y andamiaje tiene un impacto muy significativo en los costes de mano de obra. Cuando el sistema no es muy productivo, la ejecución lleva más tiempo, requiere más personal durante más tiempo y aumenta los costes indirectos, además de presionar sobre el calendario.
Productividad: lo que realmente “da la vuelta a la tortilla”
En Brasil, es común utilizar estos sistemas en régimen de alquiler, ya que muchas empresas constructoras no mantienen internamente la gestión de existencias, mantenimiento y equipos. En este escenario, cuanto más rápido se ejecuta la estructura, menos tiempo se alquilan los equipos y menor suele ser el coste final.
El artículo muestra una clara diferencia al comparar la productividad media de los sistemas industrializados frente a la madera convencional: mientras que un sistema convencional puede producir alrededor de 1 m² por hora-hombre, los sistemas industrializados para forjados pueden alcanzar de 5 a 7 m² por hora-hombre, dependiendo de la solución.
No se trata sólo del coste: la calidad y el rendimiento entran en la ecuación.
Además del valor, el encofrado y la cimbra también influyen en la calidad de la ejecución y el rendimiento de la estructura, ya que forman parte del proceso que permite verter el hormigón con precisión. Aunque se trate de un sistema “provisional”, debe facilitar el trabajo, fomentar las buenas prácticas de ejecución y contribuir a un resultado más homogéneo.
Fuente: ULMA Construction Brasil
